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Los Ángeles (EE.UU.), 24 sep (EFE).-La bailarina Liz Marrero reconoció desde EE.UU. las manos de su hermana fallecida en una videollamada tras el doble terremoto que sacudió Venezuela hace tres meses. Desde entonces, vive con el trauma. Pero la sostiene una promesa: cuidar a sus dos sobrinos huérfanos y construirles un futuro, según dijo a EFE.
"Cada vez que escucho el teléfono sonar me da una gran ansiedad, es como revivir esos momentos de agonía, porque yo sentí morirme junto con mi familia ese 24 de junio", cuenta a EFE Marrero, afincada en Los Ángeles desde hace más de una década.
La venezolana perdió ese día a su mamá, Norellys Marrero; su hermana, Kairol Piñero Marrero; y su cuñado, Rafael Brito.
Sus dos sobrinos, Sebastián, de 16 años, y Samuel, de 11, fueron los únicos de su núcleo familiar que sobrevivieron la tragedia.
El mayor estaba en una playa cercana, desde donde pudo ver como se desplomaban algunos edificios de La Guaira. El menor fue rescatado con vida debajo de los escombros del departamento donde vivía 24 horas después de su desplome.
Tras tres meses de la tragedia, Marrero, bailarina y coreógrafa que ha acompañado a figuras como Karol G, 50 cent y Maluma, no soporta escuchar los mensajes de voz, tampoco ver el atardecer: "Creo que me van a dar otra mala noticia y la llegada de la noche significa que la búsqueda va a parar", explica.
La artista tuvo que reconocer las manos de su hermana fallecida por videollamada. Irónicamente, ahora cada vez que habla con alguien lo quiere hacer por ese medio, viendo los ojos de su interlocutor para saber que "hay alguien vivo del otro lado".
Detalla que a su hermana la encontraron con los brazos estirados hacia arriba, como si hubiera querido salvar a Samuel.
"Para mí esa fue como una señal de que tengo que cumplir la promesa de cuidar a esos niños. Yo le había dicho a mi hermana que veía a mis sobrinos como mis hijos", agrega.
El pequeño, una promesa del béisbol venezolano, se recupera lentamente de varias fracturas y una parálisis facial, que necesitan atención médica diaria. Mientras el mayor, también béisbolista, aún lidia con el impacto de quedarse sin sus padres, su abuela materna, su hogar y su rutina.
El asilo negado que la hizo regresar
La cabeza de Marrero se ha llenado de preguntas sobre un destino alterno, uno en el que se hubiera salvado su familia o al menos su madre, que regresó a Venezuela el 24 de abril pasado, después de vivir más de tres años con ella en Los Ángeles.
Norellys había llegado a EE.UU. de visita y logró ampararse por la extensión del Estatus de Protección Temporal (TPS), ofrecido en 2023 por el entonces presidente Joe Biden.
Pero el año pasado perdió el amparo y un juez ordenó su regreso voluntario a Venezuela, tras no considerar una petición de asilo.
La madre se había instalado con su hija mayor en un antiguo apartamento en La Guaira, pero lo vendieron pocas semanas antes del terremoto para mudarse a uno más nuevo.
Mientras esperaban la mudanza, los cinco integrantes de la familia se trasladaron a un edificio temporal. Ocho días después, se desplomó durante el seísmo. El antiguo y el nuevo apartamento quedaron en pie.
"He ido entendiendo que no había nada que yo pudiera hacer para evitar sus muertes", confiesa.
Una campaña mundial
Marrero encontró un gran apoyo en sus amigos, sus jefes y la comunidad artística de Los Ángeles. Gracias a esto ha podido emprender una campaña que le permita reunir fondos para asegurar un futuro a sus dos sobrinos, que actualmente se encuentran bajo el cuidado del abuelo paterno.
Inicialmente pudo reunir unos 70.000 dólares en una cuenta de GoFundMe que no recibe donaciones desde hace semanas. Su preocupación es que tantos sus sobrinos como los miles de damnificados en Venezuela entren en el olvido.
Marrero ha invertido una gran cantidad de sus ahorros en los gastos médicos y recuperar las cosas de primera necesidad de sus sobrinos. Es consciente que aún hay un largo camino por recorrer y que se necesitará de más fondos, por lo que ha hecho un llamado para que sigan apoyándola.
En octubre lanzará "Global Dance Movement for Sebas y Samu and other kids affected in La Guaira", donde coreógrafos y bailarines harán una clase de baile en varias ciudades de EE.UU. y el mundo para recolectar donaciones.
"La mayoría de los artistas no tenemos dinero para donar pero sí con nuestro arte podemos ayudar a esta causa y crear conciencia de lo que está pasando en Venezuela", sentenció.
Ana Milena Varón
(c) Agencia EFE