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Vehículos calcinados, poblaciones confinadas y miles de militares en las calles.
Es el escenario de los últimos días en Santa Marta, una joya turística del Caribe colombiano convertida en el primer gran escenario de la política de seguridad del presidente Abelardo de la Espriella.
La escalada de violencia comenzó después de que el gobierno anunciara el pasado 21 de septiembre la neutralización de alias "Cholo", uno de los cabecillas de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN).
En respuesta, el grupo decretó un paro armado hasta este viernes, una acción con la que las organizaciones criminales paralizan comunidades mediante amenazas y restricciones a la movilidad.
De la Espriella respondió militarizando la ciudad. En redes sociales, el presidente ha difundido videos en los que aparece armado, recorriendo barrios de la ciudad y acompañando a los más de 1.000 uniformados desplegados.
Ante la primera gran prueba de fuerza de los grupos armados de su mandato, el presidente colombiano busca proyectar autoridad, siendo tan importante el fondo como las formas.
En Santa Marta, por su valor turístico y estratégico, De la Espriella ha realizado el primer gran despliegue de su estrategia de seguridad.
En redes sociales, el presidente colombiano ha difundido videos en los que aparece armado, recorriendo barrios de la ciudad y acompañando a los uniformados desplegados. [@ABDELAESPRIELLA]
Cerca de 60.000 turistas extranjeros visitaron Santa Marta en 2025 y más de 800.000 viajeros hicieron lo propio en el cercano Parque Tayrona.
Los turistas acuden atraídos por el calor, las playas paradisíacas y unos paisajes que dejan sin aliento.
Pero en este territorio también confluyen otras realidades que son un imán para grupos armados.
[BBC]
El puerto de Santa Marta es clave para las exportaciones de Colombia y los grupos dedicados al narcotráfico lo usan para infiltrar cargamentos ilícitos con destino a Europa y Estados Unido, por lo que son habituales las de incautaciones de droga por parte de la armada.
Además, la pujante industria turística y sus operadores son objetivo de las extorsiones de bandas criminales.
Gerson Arias, analista de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), recuerda que en la zona también se desarrollan actividades como el cultivo de palma y banano, "sectores que llevaban tiempo pidiendo ayuda en el tema de la seguridad y siendo desatendidos por las instituciones".
Comunidades indígenas y hosteleros viven atemorizados por la violencia paramilitar en esta zona turística. [Luis ACOSTA / AFP via Getty Images]
Expertos destacan a dos grupos paramilitares que protagonizan una disputa territorial: el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC o Clan del Golfo) y las ACSN.
Ambos son remanentes de las antiguas Autodefensas Unidas de Colombia, la organización paramilitar desmovilizada a comienzos de los años 2000 a la que se le atribuyen crímenes de lesa humanidad y actividades ilegales como el narcotráfico.
Según la FIP, las ACSN extorsionan a alrededor del 95% de hoteles, restaurantes, operadores turísticos y otros negocios de la zona.
También mantienen un control territorial que se extiende desde la Sierra Nevada de Santa Marta hasta La Guajira, manejando rutas de contrabando hacia la frontera con Venezuela.
ACLED, un centro de monitoreo de conflictos, reporta que la violencia en Santa Marta y otros lugares turísticos próximos aumentó un 28% en 2026.
Los enfrentamientos entre las bandas han forzado el cierre del Tayrona dos veces este año, con bloqueos de vías que dejaron varados a cientos de turistas.
El EGC y las ACSN son objetivos de la estrategia de seguridad de De la Espriella, radicalmente opuesta a la de su antecesor, Gustavo Petro, quien apostó por el diálogo para frenar la violencia.
La escalada de violencia en Santa Marta llegó después de que De la Espriella anunciase la muerte del cabecilla "Cholo" y una decena de presuntos integrantes de las ACSN en un operativo militar.
El martes, distintos puntos de la ciudad aparecieron desolados y en redes sociales circularon videos de hombres armados disparando en moto contra negocios abiertos.
Otras imágenes mostraron vehículos calcinados bloqueando carreteras como la Troncal del Caribe, que recorre gran parte de la costa caribeña colombiana.
Autobús calcinado en la zona de Santa Marta. [Idinael FERNANDEZ / AFP via Getty Images]
"Estos delincuentes pretenden incendiar gran parte de la región Caribe, empezando por Santa Marta, donde han amenazado a comerciantes, pobladores y transportadores", dijo De la Espriella al ordenar la militarización el 22 de septiembre.
Ese día, el presidente publicó un video en redes sociales mostrando el despliegue de efectivos y su presencia en la ciudad, visitando barrios y saludando a vecinos.
Todo mientras pronunciaba un mensaje desafiante contra los grupos armados con música épica de fondo.
Arias opina que esta estrategia podría surtir efecto a corto plazo, aumentando la credibilidad del presidente entre los habitantes de Santa Marta y más allá.
"Especialmente porque es una zona donde los grupos criminales están más focalizados y ha habido un trabajo previo de inteligencia fortalecido", explica.
El experto destaca que en este territorio hay un escenario de confrontación "más nítido", sin las dificultades de atacar grupos más dispersos, como algunas disidencias de las Farc en otras partes del país.
"Es un territorio donde el presidente puede ganar credibilidad y cuyas características hacen que haya focalizado esfuerzos allí", añade.
Más de 1.000 uniformados fueron desplegados para velar por la seguridad en las calles. [Marco Perdomo / AFP via Getty Images]
El despliegue militar ordenado por De la Espriella y su mediatización, sin embargo, no han convencido a sus críticos y oponentes políticos.
Gabriel Becerra, congresista de izquierdas del Pacto Histórico, calificó la estrategia del presidente de "show mediático".
Las críticas se suman a la polémica que protagonizó De la Espriella hace unas semanas al mostrarse caminando entre cadáveres de presuntos insurgentes tras una operación militar en Guaviare, en el sur de Colombia.
Las imágenes llevaron a un juez de Bogotá a ordenar su retirada temporal y provocaron condenas de la defensora del Pueblo, Iris Marín, quien afirmó que "el Estado y el Gobierno no pueden entrar en una competencia por demostrar quién puede ser más cruel".
Pese a esas críticas, De la Espriella ha seguido publicando videos en los que aparece entre bolsas de cadáveres y reforzando su mensaje de autoridad.
Tiziano Breda, analista sénior de América Latina en ACLED, opina que la presencia del presidente en la ciudad "abona muy poco a la estrategia de contención y la capacidad del Estado para restablecer el orden".
"De la Espriella apuesta por mostrar un compromiso personal con restablecer el orden y la seguridad, y Santa Marta tiene dimensión internacional, pues es uno de los puntos de entrada turística más importantes del país", dice.
Las patrullas por las playas de Santa Marta continuaron este jueves 24 de septiembre. [Marco PERDOMO / AFP via Getty Images]
Breda coincide con Arias en que el despliegue militar puede funcionar a corto plazo, pero se pregunta cuál es la estrategia prolongada para desmantelar a un grupo como las ACSN, con cientos de integrantes.
"Eso no está en el discurso de De la Espriella, quien parece apuntar más a los cabecillas. Hemos visto que, en muchos casos, esto provoca reacciones violentas y fragmentaciones que complejizan los conflictos", analiza.
Tras asumir el poder el pasado agosto, De la Espriella desmanteló las mesas de diálogo que abrió Petro con los grupos armados y les declaró la guerra.
Esto incluye organizaciones en vastas zonas del país, con guerrillas como el ELN y disidencias de las Farc entre los objetivos prioritarios.
En las últimas semanas se han producido varias las ofensivas del ejército que han dejado decenas de presuntos guerrilleros muertos.
Dada la cantidad de frentes abiertos para De la Espriella, Breda también ve un desafío en que la situación en Santa Marta y alrededores sea atendida por un tiempo largo.
Queda por ver si el despliegue militar y la estrategia comunicacional exhibidos por el presidente en Santa Marta serán la fórmula que repetirá en otros focos de criminalidad.
Lo que está claro es que llega pronto la primera gran prueba a la estrategia de seguridad de De la Espriella, quien, como muchos otros presidentes colombianos, aspira a acabar con la violencia que azota al país desde hace más de 60 años.
Mapa por Daniel Arce-Lopez, del Equipo de periodismo visual de BBC News Mundo.
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